A través de la madera

Nunca se sabe qué se puede encontrar tras la puerta de un hogar. Quién vive, a qué se dedica, qué esconderán las paredes de una casa. Nadie puede imaginárselo y cuando entras en casa de Fortunato Fernández conocido por todos como Nato, cuando abre su puerta incluso antes de cruzar el umbral y puedes ver parte del interior, lo que esas paredes esconden, ese desconocimiento se convierte en sorpresa al ver la cantidad enorme de instrumentos que lo invaden todo, ocupando las paredes, el suelo, las mesas, sillas…

Violines, violas, gaitas, zanfoñas, laudes, balalaikas, mandolinas…

Porque en casa de Nato a día de hoy no se construye otra cosa que no sean instrumentos y no de cualquier manera. “Esto es matemática, si fallas un milímetro todo el trabajo no vale para nada”.

Nato fue toda su vida un reputado ebanista y así se ganó la vida, pero siempre le apasionó la música, y tras su jubilación se dedicó enteramente a la construcción de instrumentos. Comenzó con una gaita y a partir de ahí la lista se hace interminable hasta llegar a la zanfoña, instrumento del siglo XII al que dedica a día de hoy todos sus esfuerzos, compuesto de cuerdas que se tocan moviendo una manivela mientras se presiona a la vez las teclas del teclado.

Los muestra, toca y ofrece encantado para ser tocados y se nota que no hay nada que más le apasione que escuchar las notas que salen de sus creaciones, sea de sus manos o de las manos de otra persona.

La primera estancia es su museo, la exposición de toda su obra como luthier, o un centro de interpretación en un momento determinado o indeterminado más bien, pero la segunda, la interior es aquella donde se realiza todo el trabajo, la poseedora de todos los secretos y fórmulas mágicas. Máquinas y herramientas ocultas por las sombras de su taller.

Todo lo necesario para extraer de la indefinición de un simple trozo de madera un instrumento musical. Porque la madera necesita a alguien como Nato para descubrir su verdadera forma y personalidad. Porque no deja de ser un proceso mágico obtener de la nada algo tan frágil como por ejemplo un violín. Visionario de la madera, ingeniero del milímetro. Quien crea un instrumento dota de vida a la madera como Geppetto a su Pinocho.

A veces cuando pasas caminando por delante de casa de Nato se escucha y expande por el espacio la música de sus creaciones, incapaz de ser contenida por las paredes de su hogar. Es en ese momento, cuando sabes que sus instrumentos viven.

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