El universo humilde

Después de un rato hablando con Herminio Álvarez en su casa, estudio, taller de La Caridad (auténtico universo paralelo a la realidad, recovecos de su mente convertidos en formas y colores, su mundo), te das cuenta de que además de ser un Artista colosal, innovador, inconformista y vanguardista, capaz de marcar estilos y tendencias a nivel mundial es un hombre humilde.

Eso es quizás lo más llamativo, por encima de su obra, de su vanguardia y capacidad de influir, de ser admirado en todo el mundo, de haber creado ese universo de la nada. Es un hombre humilde. En un mundo de vanidades y egos aerostáticos, Herminio destaca sobre todo por este rasgo. Él mismo se empeña en destacar que en la cúspide del mundo artístico donde vive y con la que convive, este rasgo es la característica predominante.

Herminio no presume de su obra pero la muestra con ansia, disfruta de su presencia y su visión, y parece que no necesite nada más. Es feliz en su mundo, en ese espacio labrado a base de coraje, constancia y sudor, porque su vida no fue fácil.

De vocación innata no fue hasta pasados los 40 años cuando comenzó a desarrollarla con esmero y fruición, cuando las condiciones le eran menos propicias para ello. De pequeño cuenta cómo pasaba auténtica necesidad de pintar. Cómo siendo escaso o inexistente el papel pintaba una y otra vez sobre los azulejos de su casa. Cómo sin saberlo ya hacía arte cuando regentaba con su mujer un comercio en La Caridad, adornando su escaparate de la manera más curiosa e inverosímil que se pueda imaginar a base de conservas o botes de diferentes productos. Cuenta cómo decidió en ese momento clave, en el peor momento, ser valiente y dar rienda suelta a su instinto de artista y por fin, emocionado, cómo su familia lo apoyó y respaldó en todo momento, cosa por la cual, les estará eternamente agradecido. Porque Herminio es artista, pero es también un ejemplo superación personal, de lucha a la hora de perseguir el sueño de una vida y el ejemplo de que sí se puede llegar a conseguir lo que se sueña si se cree y se trabaja para ello sin descanso.

Su arte es una mezcla de técnica, física y belleza; su fin la pureza artística. Sobrevivirá al tiempo y se estudiará en todas las Universidades del mundo, pero tras su obra, tras su universo, ese universo escondido en una calle de una capital de ayuntamiento en el Occidente de Asturias, hay un hombre que no aparenta lo que es, y ese es quizás el mayor logro que Herminio, sin saberlo, ha conseguido.

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